Un instrumento hecho a lunares
soy aprendiz de tu cuerpo
y de tus ojos
de pupilas negras como el tango tropical
El camino me trajo manzanas
verdes y rojas
el camino se desdibuja si no estás
y la cueva...
Promesas en barcos de papel
siestas que son noches
noches que se enredan en delirio
y nos calcinan el deseo y el sentir...
Te vas pateando piedritas
me quedo sonriendo y viéndote partir
se que no vas a ninguna parte
que sólo parte de vos se aleja porque ya estás dentro mío
Que el río corra, que el tiempo cure
que todo se transforme, que viajemos al sur,
que mi mano dibuje tu boca de hoja roja y que tu beso
me transporte siempre al centro de la vida...
Tengo un desafío y un sueño
tengo una manzana
tengo un recuerdo, tu perfume en mi almohada
la forma que a mis manos enamora
El remanso, es tu abrazo, y el intenso sabor de tus notas.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Caliope nos trajo musiquita nueva ...
poema 12 - espantapájaros
Salvavidas
No alcanza con saber nadar,
hacen falta barcos,
Tierras semi-firmes
desde donde mirar los naufragios
y contar la historia.
Barcos como salvavidas,
como recreos o treguas al corazón
chiquitos y rudimentarios
hechos de quince minutos en el reloj.
De parches con palabras torpes
pero sentidas
de una canción que olvidamos y aprendimos a extrañar.
Barcos quietos para mecerse
p'acariciar el agua y que se calme
y vuelva con la marea agridulce de la vida
y sus tropiezos.
Barcos de colores y de luces
para saber que no nos perdemos de noche
que inventen los puertos donde encallar
que salpiquen motivos
para dejar caer el ancla y quedarse por acá.
Barcos quietos para mecerse
p'acariciar el agua y que se calme
y vuelva con la marea agridulce de la vida
y sus tropiezos.
(L:Ana Jeger-M: Silvina De Faveri)
Coincidencias
Cantautoras tucumanas - Dúo Caliope
lunes, 19 de noviembre de 2012
La contenida
Arde tanto la verdad,
es confundir azúcar con soda caustica en el desayuno.
Escuece tanto la verdad,
como los dictados sorpresas en 2° grado.
Molesta tanto la verdad,
es ese cuerito al lado de la uña mal cortada del abuelo.
Más fuerte que la bocina de los trenes por chocar.
Hambre, hambre
famélica la verdad te desencaja
rasgando donde más te duele sus cantares
para ser reconocida.
Paraliza, la verdad contenida.
Es la mazmorra de la mierda y el natural killer por excelencia.
Más sutil que aquella vez cuando adivinaste mi llegada. Parece maquillada.
Y si te acuestas, ahí sobre la almohada
pica tanto la verdad
como el mosquito más canchero.
es confundir azúcar con soda caustica en el desayuno.
Escuece tanto la verdad,
como los dictados sorpresas en 2° grado.
Molesta tanto la verdad,
es ese cuerito al lado de la uña mal cortada del abuelo.
Más fuerte que la bocina de los trenes por chocar.
Hambre, hambre
famélica la verdad te desencaja
rasgando donde más te duele sus cantares
para ser reconocida.
Paraliza, la verdad contenida.
Es la mazmorra de la mierda y el natural killer por excelencia.
Más sutil que aquella vez cuando adivinaste mi llegada. Parece maquillada.
Y si te acuestas, ahí sobre la almohada
pica tanto la verdad
como el mosquito más canchero.
jueves, 15 de noviembre de 2012
martes, 13 de noviembre de 2012
El sueño de la cañita voladora
Doblando los pies
que ya son manos
sobre el alambrado al borde del camino
tortuoso equilibrio
aleteos confusos y me impulso
Salto como desde el cuarto trampolín
de Ledesma sin propósito alguno más
que
estallar
en trillones de gotas de agua
vibrando en diferentes colores
excepto 7 que son rojas
Puntitos como imagen lejana
en suelta de globos
de noche de san juan
las flores sobre el mar
pero tucumana, e irreversible
Estaré por toda la ciudad
para cuando llueva de nuevo
Sobre el tejado de Lucas
entre las ramas del rosal de la Lily
humedeciendo la caca de tu perro, también
rodando calles, salpicando gente
perdiéndome
más viva que ahora
que cuando canturreaba sobre el alambrado
Caerá una gota sobre tu baso
una noche plastificada
recordarás algunas palabras
seguramente algunos ojos
y ya estaré en tu tibia, en tu páncreas y detrás de tu oreja
si
En unos días me llevará el viento a Polonia.
No beso con barbijo
no acaricio por LCD.
que ya son manos
sobre el alambrado al borde del camino
tortuoso equilibrio
aleteos confusos y me impulso
Salto como desde el cuarto trampolín
de Ledesma sin propósito alguno más
que
estallar
en trillones de gotas de agua
vibrando en diferentes colores
excepto 7 que son rojas
Puntitos como imagen lejana
en suelta de globos
de noche de san juan
las flores sobre el mar
pero tucumana, e irreversible
Estaré por toda la ciudad
para cuando llueva de nuevo
Sobre el tejado de Lucas
entre las ramas del rosal de la Lily
humedeciendo la caca de tu perro, también
rodando calles, salpicando gente
perdiéndome
más viva que ahora
que cuando canturreaba sobre el alambrado
Caerá una gota sobre tu baso
una noche plastificada
recordarás algunas palabras
seguramente algunos ojos
y ya estaré en tu tibia, en tu páncreas y detrás de tu oreja
si
En unos días me llevará el viento a Polonia.
No beso con barbijo
no acaricio por LCD.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Tu boca de hoja
Pudo explotar en sequías
pudo provocar mis mareas
translúcida, tenue, concreta
Me escondo tras tu hoja
roja y dibujada
para dormir el deseo y las ojeras
Puede meterse por cada recoveco
tomar el sol
y disfrazarse de ojo, de canción vieja
Tu boca de hoja
es todo el bosque necesario
para instalar la carpita y permanecer
Se deforma, no te rías
el túnel sopla peligrosas insinuaciones
la toco
Y es tan hermosa, esa hoja
la quiero en mi pelo, en mi copa,
en el cielo de mi cuerpo a tu lado.
Abro la ventana para ver si llueve,
la brisa se lleva la hoja, la boca, el bosque, la copa...
dormís boca abajo.
Leo un escrito sobre un hombre que describe una boca, y seguís floreciendo.
pudo provocar mis mareas
translúcida, tenue, concreta
Me escondo tras tu hoja
roja y dibujada
para dormir el deseo y las ojeras
Puede meterse por cada recoveco
tomar el sol
y disfrazarse de ojo, de canción vieja
Tu boca de hoja
es todo el bosque necesario
para instalar la carpita y permanecer
Se deforma, no te rías
el túnel sopla peligrosas insinuaciones
la toco
Y es tan hermosa, esa hoja
la quiero en mi pelo, en mi copa,
en el cielo de mi cuerpo a tu lado.
Abro la ventana para ver si llueve,
la brisa se lleva la hoja, la boca, el bosque, la copa...
dormís boca abajo.
Leo un escrito sobre un hombre que describe una boca, y seguís floreciendo.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
viernes, 2 de noviembre de 2012
Se queda
Es que se queda! se me queda aquí al lado
brindando, moviendo las manos con su palmadita
La remera de Mariano
los ojos de la gatti
la tana, la tarantana que nos metió en un kilombo
de risas y de vísceras
que el mundo está de nuevo pintado
que ya parte
y se queda, se me queda mucho más que en la piel.
Gracias.
brindando, moviendo las manos con su palmadita
La remera de Mariano
los ojos de la gatti
la tana, la tarantana que nos metió en un kilombo
de risas y de vísceras
que el mundo está de nuevo pintado
que ya parte
y se queda, se me queda mucho más que en la piel.
Gracias.
sábado, 20 de octubre de 2012
lunes, 15 de octubre de 2012
Welcome back!
Dejar de ser un mapa hidrográfico de la sangre
que rumia por lo bajo
como una vaca estúpida...
No creo.
Dejar de esperar-te
con el huequito abismal
en el epigastrio y esos arañazos suaves invisibles...
No creo.
Ya no estoy enojada
ni le cuento a tol mundo tus andanzas, tu tiranía
ni te busco ni te presiento
te fuiste, creo.
Puedo convivir con tus opciones
planetarias (lo que te quedó)
sos demasiado grosa cosa
como pa olvidarte.
Y me veré en ti
me veré
y beberé la vida
cerca tuyo, a mi modo, welcome back.
que rumia por lo bajo
como una vaca estúpida...
No creo.
Dejar de esperar-te
con el huequito abismal
en el epigastrio y esos arañazos suaves invisibles...
No creo.
Ya no estoy enojada
ni le cuento a tol mundo tus andanzas, tu tiranía
ni te busco ni te presiento
te fuiste, creo.
Puedo convivir con tus opciones
planetarias (lo que te quedó)
sos demasiado grosa cosa
como pa olvidarte.
Y me veré en ti
me veré
y beberé la vida
cerca tuyo, a mi modo, welcome back.
jueves, 11 de octubre de 2012
Nivel
Una tarde o una mañana soleada, dulcísimo verano de hace unos años atrás. Estaba con mis hermanos en la playa, supongo que sería por la costa del Sol, al sur de Málaga.
Risas.
Remolinos de agua.
Sensación de frescura y juventud.
Juegos en el agua, lanzarse a una ola como delfín, sal, ahogarse un poco.
Mis hermanos más chicos y sus tablas, nuevas olas, mar muy claro.
Cansancio y nuevas risas, nombrarnos.
En un momento Ignacio se fue hacia donde habíamos dejado las toallas y el bolso, no me fijé exactamente por ir detrás de Pablo el pequeño que se había escapado muy simpático a conversar con unas chicas cerca del muelle. Llegué hasta él, no recuerdo qué dijimos, conversamos un poco con la gente, nos miramos y pícaros nos desafiamos a volver al mar...y llegar lo más lejos posible.
Sorpresivamente en esa zona cerca del muelle, adentrándonos ya en el agua, caminábamos sobre arena, arena muy fina.
Él cada tanto se daba vuelta, mirando hacia la costa para ver si lo seguían mirando y dedicar unas sonrisas más.
Soñé que emocionados por la gran distancia a la que estábamos de la costa, seguimos caminando, el agua nos llegaba hasta los tobillos nada más, era hermoso y extraño. Desde lejos, como caminar sobre el agua,
no mirábamos nuestros pies, solo adelante, atrás...el horizonte. El muelle quedaba chiquitito en la distancia como un punto.
En un momento de vértigo me doy cuenta que al lado mío y de Pablo, que venía detrás, había una línea que cortaba la base de arena, la plataforma en la que estábamos parados, sin darnos cuenta avanzábamos al lado de un abismo. Se veía a través del agua una profundidad indescriptible. Lo agarré rápidamente con un reflejo, una sensación repentina de susto, incredulidad, nos hicimos hacia atrás.
No recuerdo qué me dijo, no lo podíamos creer. A un paso de la verdadera dimensión del mar. Daban ganas de probarla. Como si hubiésemos caminado todo el tiempo por el borde de una piscina. Nos miramos, saltamos hacia ella ¡como a una nueva piscina dentro del mar!
En el instante mismo de estar ya flotando sin hacer pie, apareció de no sé donde una sirena rubia. Era tenebrosa, la vi de frente. Segundos.En su cara una expresión de estarse aguantando la respiración, su pelo como algas enredaban el contorno, me agarró de los hombros y me llevó lejos, lejos...
A Pablo casi ni lo vi, le pasó lo mismo.
Me estaba ahogando en el miedo.
Y al lado nuestro pasaba un río de gente muerta o dormida, transportados por sirenas o mujeres con cola, por debajo nuestro lo mismo...como en esa escena del Titanic, pero otro nivel.
Y me deserté con tantas ganas de contar el sueño y escribirlo. Ya pasó más de medio día...perdí detalles, no la sensación.
Risas.
Remolinos de agua.
Sensación de frescura y juventud.
Juegos en el agua, lanzarse a una ola como delfín, sal, ahogarse un poco.
Mis hermanos más chicos y sus tablas, nuevas olas, mar muy claro.
Cansancio y nuevas risas, nombrarnos.
En un momento Ignacio se fue hacia donde habíamos dejado las toallas y el bolso, no me fijé exactamente por ir detrás de Pablo el pequeño que se había escapado muy simpático a conversar con unas chicas cerca del muelle. Llegué hasta él, no recuerdo qué dijimos, conversamos un poco con la gente, nos miramos y pícaros nos desafiamos a volver al mar...y llegar lo más lejos posible.
Sorpresivamente en esa zona cerca del muelle, adentrándonos ya en el agua, caminábamos sobre arena, arena muy fina.
Él cada tanto se daba vuelta, mirando hacia la costa para ver si lo seguían mirando y dedicar unas sonrisas más.
Soñé que emocionados por la gran distancia a la que estábamos de la costa, seguimos caminando, el agua nos llegaba hasta los tobillos nada más, era hermoso y extraño. Desde lejos, como caminar sobre el agua,
no mirábamos nuestros pies, solo adelante, atrás...el horizonte. El muelle quedaba chiquitito en la distancia como un punto.
En un momento de vértigo me doy cuenta que al lado mío y de Pablo, que venía detrás, había una línea que cortaba la base de arena, la plataforma en la que estábamos parados, sin darnos cuenta avanzábamos al lado de un abismo. Se veía a través del agua una profundidad indescriptible. Lo agarré rápidamente con un reflejo, una sensación repentina de susto, incredulidad, nos hicimos hacia atrás.
No recuerdo qué me dijo, no lo podíamos creer. A un paso de la verdadera dimensión del mar. Daban ganas de probarla. Como si hubiésemos caminado todo el tiempo por el borde de una piscina. Nos miramos, saltamos hacia ella ¡como a una nueva piscina dentro del mar!
En el instante mismo de estar ya flotando sin hacer pie, apareció de no sé donde una sirena rubia. Era tenebrosa, la vi de frente. Segundos.En su cara una expresión de estarse aguantando la respiración, su pelo como algas enredaban el contorno, me agarró de los hombros y me llevó lejos, lejos...
A Pablo casi ni lo vi, le pasó lo mismo.
Me estaba ahogando en el miedo.
Y al lado nuestro pasaba un río de gente muerta o dormida, transportados por sirenas o mujeres con cola, por debajo nuestro lo mismo...como en esa escena del Titanic, pero otro nivel.
Y me deserté con tantas ganas de contar el sueño y escribirlo. Ya pasó más de medio día...perdí detalles, no la sensación.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Tirame flores, pero no tu nombre.
Tirame flores, pero no tu nombre,
pero no tu nombre.
Tirame con flores, por las esquinas,
de este desencanto.
Contundentes, cercanas, guardadas flores
para lanzar a todo lo que es nuestro.
Para pensar.
Tirame flores, pero no tu nombre,
no tu historia, no habito la trinchera de mi cuerpo.
Estornudaré polinizada
y descalza marcaré la playa
me quemará el asfalto
y seré sombra
pero no tu nombre.
pero no tu nombre.
Tirame con flores, por las esquinas,
de este desencanto.
Contundentes, cercanas, guardadas flores
para lanzar a todo lo que es nuestro.
Para pensar.
Tirame flores, pero no tu nombre,
no tu historia, no habito la trinchera de mi cuerpo.
Estornudaré polinizada
y descalza marcaré la playa
me quemará el asfalto
y seré sombra
pero no tu nombre.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Soldados del pecado
De lo que fue,
de las batallas más bravías y hormigueantes en el pago,
de ojeras y sabores amargos,
ganas de reventar lo visible
y consagrar lo indecible hasta sublimarlo
en infinito.
De lo que ansío,
en las brechas de silencio con las vueltas al camino,
de los guiños cómplices,
de la niña que duda
si todo aquello la mancha o no la roza
siquiera.
De desteñidas horas,
son soldados en mi ejército de simpatías,
vestiditos de colores y bailarines
empuñando, eso sí, el rifle del chiflete.
Soldadas. Soldados.
Si ya nombrarlos es matarlos, digamos del pecado al fin y al cabo.
de las batallas más bravías y hormigueantes en el pago,
de ojeras y sabores amargos,
ganas de reventar lo visible
y consagrar lo indecible hasta sublimarlo
en infinito.
De lo que ansío,
en las brechas de silencio con las vueltas al camino,
de los guiños cómplices,
de la niña que duda
si todo aquello la mancha o no la roza
siquiera.
De desteñidas horas,
son soldados en mi ejército de simpatías,
vestiditos de colores y bailarines
empuñando, eso sí, el rifle del chiflete.
Soldadas. Soldados.
Si ya nombrarlos es matarlos, digamos del pecado al fin y al cabo.
sábado, 18 de agosto de 2012
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